En pocas palabras: en Mallorca hay dos lenguas oficiales, el castellano y el mallorquín, la lengua propia de la isla. Los trámites se hacen en castellano: el ayuntamiento, la notaría, el banco y la sanidad pública. En los pueblos del sureste, con inglés uno se defiende en comercios, restaurantes y consultas privadas, y en algunas zonas se oye mucho alemán. El mallorquín se oye en todas partes, pero no se exige. Y a todo cliente extranjero que viene a vivir aquí le decimos lo mismo: aprender castellano lo cambia todo. Esta guía cuenta cómo conviven las lenguas en el día a día del sureste, donde vivimos y trabajamos.
Dos lenguas oficiales, y las que de verdad se oyen
El artículo 4 del Estatuto de Autonomía de las Illes Balears establece que la lengua propia de las islas es oficial junto con el castellano, que todos tienen derecho a conocerlas y utilizarlas y que nadie puede ser discriminado por razón del idioma. En Mallorca, esa lengua propia es el mallorquín: una lengua romance, como el castellano, el italiano o el francés, y la que muchas familias nacidas en la isla hablan en casa.
El castellano lo entiende cualquier residente, y los mallorquines pasan de una lengua a otra sin pensarlo, y a menudo al inglés en cuanto detectan a un extranjero. Como la isla vive de visitantes y residentes internacionales, el inglés es la lengua de trabajo de buena parte de la hostelería, y el alemán se habla mucho allí donde una comunidad alemana asentada desde hace décadas ha hecho su hogar.
Dónde se oye cada una
En Palma predomina el castellano en la calle, con mucho inglés y alemán en el centro y en los puertos deportivos. En los pueblos del interior, el mallorquín es la lengua del bar, del mercado y de la plaza: quien escuche a dos vecinos mayores en Campos o en Santanyí un día de mercado los oirá hablar en mallorquín. En la costa, en verano, el inglés y el alemán ocupan las terrazas. La isla tiene prensa en castellano, en mallorquín, en inglés y en alemán, algo que dice mucho de quién vive aquí.
Los trámites, en castellano
Para quien se muda o compra una vivienda, esto es lo que más importa: todo trámite formal puede hacerse en castellano. En el ayuntamiento, al empadronarse o pedir una licencia, los impresos suelen ser bilingües y el personal atiende en castellano. El artículo 14.3 del Estatuto reconoce el derecho a dirigirse a la Administración de la Comunidad Autónoma en cualquiera de las dos lenguas oficiales y a recibir respuesta en la misma lengua.
En la notaría, la escritura se redacta en una lengua oficial, y en nuestras operaciones con compradores internacionales esa lengua es el castellano. El artículo 150 del Reglamento Notarial prevé el caso del comprador extranjero que no entiende el castellano: el notario puede traducir de palabra si conoce su idioma, la escritura puede extenderse a doble columna si el comprador lo pide, o puede intervenir un intérprete designado por él, que también firma. Su abogado le dirá qué opción conviene en cada caso; esta guía describe lo que ocurre en la práctica y no constituye asesoramiento jurídico.
En el banco ocurre lo mismo: todo lo que se firma está en castellano. En la sanidad pública, las citas y la consulta con el médico de cabecera son en castellano, y es mejor no contar con el inglés.
En el pueblo, con inglés uno se defiende
En el día a día, el panorama es más amable de lo que sugieren los trámites. En los pueblos del sureste, quien solo habla inglés se defiende en comercios, restaurantes y consultas médicas y dentales privadas, muchas de ellas con pacientes internacionales cada semana. En un pueblo como Ses Salines, el camarero, el farmacéutico y el personal del supermercado suelen encontrar la manera de atender en inglés.
Donde el inglés se acaba es en los oficios y los suministros: el electricista, el fontanero, el albañil, la compañía del agua. Con ellos la lengua de trabajo es el castellano, y es donde más lo nota el recién llegado. Es una de las razones por las que tramitamos el cambio de suministros a nombre de nuestros compradores tras la venta y, para quien lo quiera, les ponemos en contacto con servicios de limpieza, jardinería y mantenimiento mientras se instalan.
El mallorquín se oye, no se exige
Nadie espera que un extranjero hable mallorquín, y a quien llega de la Península tampoco se le exige en una tienda, en una cena o en una oficina. Es la lengua de la identidad de la isla y se oye en todas partes. Lo que hace es abrir puertas: un saludo en mallorquín en el mercado se nota y se agradece, y les dice a los vecinos que uno ha venido para quedarse. Estas son las palabras que se oyen la primera semana:
- “bon dia” (buenos días) hasta la hora de comer, y “bona tarda” (buenas tardes) después.
- “gràcies” (gracias) y “moltes gràcies” (muchas gracias).
- “adéu” (adiós).
- “idò” (pues, entonces), una palabra muy mallorquina que aparece en casi cualquier conversación.
- “es”, “sa” y “ses” (el, la, las), los artículos del mallorquín, que se ven en topónimos como Ses Salines (las salinas), Es Trenc o Sa Colònia.
Calles y rótulos, en mallorquín
Según el artículo 14 de la Ley 3/1986, de normalización lingüística, los topónimos de las Illes Balears tienen como única forma oficial la de la lengua propia, la rotulación ha de concordar con ella y los ayuntamientos fijan los nombres de sus calles, dando preferencia a la toponimia popular tradicional. La dirección, los recibos y el navegador del coche usarán la forma mallorquina, y unas pocas palabras descifran casi todo: “carrer” (calle), “plaça” (plaza), “camí” (camino), “platja” (playa), “ajuntament” (ayuntamiento) y, en la puerta de las tiendas, “obert” (abierto) y “tancat” (cerrado).
Aprender castellano lo cambia todo
Si hay un consejo que damos a todo cliente extranjero que piensa vivir aquí, es este: aprender castellano lo cambia todo. Convierte al fontanero, la notaría y el médico de cabecera de obstáculos en conversaciones. El mallorquín puede venir después, para quien lo quiera, y para quien ya habla castellano es el siguiente paso natural.
Lo hemos visto en los dos sentidos. Un cliente que firmaba en el banco con todos los documentos en castellano y nos necesitó al lado para seguir lo que firmaba; vecinos del pueblo que pasan al castellano por cortesía en cuanto oyen que uno no es de aquí; y clientes que se molestaron en aprender castellano y, en un par de años, tenían una vida en el pueblo y no al lado del pueblo.
La vía pública son las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) del Govern. La EOI de Palma tiene departamento de español para hablantes de otras lenguas, con pruebas de nivel en junio y matrícula de plazas vacantes en septiembre. La EOI de Manacor, centro de referencia para el Llevant y el Migjorn de Mallorca, enseña alemán, inglés, francés e italiano y en 2026 quedó autorizada para enseñar también la lengua propia de la isla (BOIB núm. 83, de 2 de julio de 2026), pero no español. Manacor cuenta además con una escuela municipal dedicada a la lengua de la isla, la Escola Municipal de Mallorquí, y el centro de educación de personas adultas de la zona, CEPA Sud, con sede en Campos y aulas en Santanyí, Ses Salines y Felanitx, ofrece inglés y un curso de acogida en la lengua propia para personas extranjeras. Las academias privadas cubren el resto, y el ayuntamiento informa de los cursos que organiza cada año.
Cómo funcionan las dos lenguas en el colegio
Para las familias, las reglas salen de la misma ley, en sus artículos 18 a 20: los alumnos tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua, castellano o la propia de la isla; la lengua y literatura propias son obligatorias en todos los niveles no universitarios, con al menos las mismas horas que el castellano; y al acabar la escolaridad obligatoria todo alumno debe poder usar las dos lenguas con normalidad y corrección, sea cual sea la que hable en casa.
Dos datos oficiales útiles. Desde el curso 2025-2026, el Govern desarrolla un programa piloto voluntario de libre elección de lengua en los centros sostenidos con fondos públicos que se adhieren, y publica la lista de participantes. Y los alumnos que residen temporalmente en las islas, tres años o menos en total, pueden solicitar la exención de la evaluación de la asignatura de lengua propia. Antes de elegir colegio, conviene preguntar cómo reparte el horario entre las dos lenguas.
Lo que hay que saber
¿Qué idioma se habla en Mallorca?
Castellano y mallorquín, la lengua propia de la isla, y las dos son oficiales. Todo el mundo entiende el castellano; el mallorquín es la lengua cotidiana de muchas familias nacidas en la isla, sobre todo en los pueblos.
¿Se puede vivir en Mallorca solo con castellano?
Sí. Cualquier residente entiende el castellano, y es la lengua en la que se pueden hacer todos los trámites: ayuntamiento, notaría, banco y sanidad pública.
¿Se habla inglés en Mallorca?
En restaurantes, comercios, hoteles y consultas privadas, por lo general sí, también en los pueblos del sureste. Con los oficios, los suministros y la Administración, el inglés no está asegurado y la lengua de trabajo es el castellano.
¿Hace falta aprender mallorquín para vivir en Mallorca?
No. El mallorquín se oye en todas partes, pero no se exige. Unas pocas palabras, como “bon dia” (buenos días), se notan y se agradecen.
¿Dónde se puede estudiar castellano o mallorquín cerca del sureste?
Español para extranjeros, en la Escuela Oficial de Idiomas de Palma. La lengua propia, en la EOI de Manacor, en la Escola Municipal de Mallorquí de Manacor y en el CEPA Sud, con sede en Campos; las academias privadas cubren el resto.
Dónde trabajamos
Si piensa en el sureste para vivir, estos son los pueblos en los que trabajamos cada día: viviendas en Santanyí, viviendas en Ses Salines y viviendas en Campos. Para cualquier otra consulta, escriba a Villas y Fincas Mallorca.
Actualizado en octubre de 2026. La oferta de cursos y los programas escolares cambian cada año; esta guía refleja las fuentes oficiales consultadas en octubre de 2026 y lo que vemos en el sureste de Mallorca. Tiene carácter meramente informativo y no constituye asesoramiento jurídico.