Puedes vivir años en Mallorca y seguir siendo de fuera. O puedes ir a un fogueró en enero, y dejar de serlo en una noche. Las fiestas de esta isla no son folclore para turistas: son el esqueleto del año, el sitio donde el pueblo se reconoce a sí mismo. Y son, con diferencia, la puerta de entrada más rápida y más honesta a la comunidad. Llevamos desde 2010 en el sureste —Ses Salines, Santanyí,...