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Qué ver en Mallorca: los lugares imprescindibles de la isla

Qué ver en Mallorca: los lugares imprescindibles de la isla

Cuando vives en Mallorca, tarde o temprano te conviertes en guía turístico. Llegan los padres, los amigos de siempre, los hijos con su pareja, y de repente eres tú quien decide qué merece la pena enseñar de la isla. Y ahí descubres una cosa: la Mallorca de las excursiones —la de los monumentos, las cuevas, los miradores y el tren de madera— no es la de las vacaciones. Es la que aprendes a dosificar para no quemarla, la que guardas para la visita que de verdad quieres impresionar.

Llevamos desde 2010 en el sureste, y en todo este tiempo hemos llevado a mucha gente a conocer la isla. Esta es la guía de lo imprescindible de Mallorca contada no como un folleto, sino como lo contaría un vecino: qué ver de verdad, cuándo ir para no encontrarte a media Europa delante, y por qué lo mejor casi siempre está fuera de agosto.

La capital

Palma: la catedral, el castillo redondo y el casco antiguo

Si solo enseñas una cosa de Mallorca, que sea la Catedral de Palma, La Seu. Es una de las grandes catedrales góticas del Mediterráneo, levantada sobre la muralla frente al mar, con un rosetón enorme y una intervención posterior de Antoni Gaudí en su interior. Vista desde el Parc de la Mar, reflejada en el agua, es la imagen que la gente se lleva de la isla. Alrededor, el casco antiguo de Palma es un laberinto de patios señoriales, callejones y plazas que se recorre a pie sin rumbo fijo y sin decepción.

Coronando la ciudad está el Castell de Bellver, una fortaleza del siglo XIV y uno de los pocos castillos de planta circular de Europa. Se sube por un pinar y desde arriba se domina toda la bahía de Palma. Es la excursión perfecta para una mañana: historia, bosque y una de las mejores vistas de la ciudad en el mismo sitio.

El viaje en el tiempo

El Tren de Sóller: un ferrocarril de madera de 1912

Hay excursiones y hay experiencias, y el Tren de Sóller es de las segundas. Es un ferrocarril histórico inaugurado en 1912, con vagones de madera originales, que une Palma con el valle de Sóller cruzando la Serra de Tramuntana. En sus aproximadamente 27 kilómetros atraviesa una decena larga de túneles excavados en la montaña y desemboca en un valle de naranjos rodeado de cumbres. En Sóller se puede enlazar con el tranvía que baja hasta el Port de Sóller, junto al mar.

No es el transporte más rápido para ir a ningún sitio —para eso está la carretera—, sino un viaje que se hace por el viaje. A la gente que viene de fuera le encanta, y a quien vive aquí le sigue pareciendo bonito por mucho que lo haya hecho ya diez veces.

Bajo tierra

Les Coves del Drac: un lago subterráneo con concierto en directo

En Porto Cristo, en el término de Manacor y a un paso del sureste, están las Coves del Drac —las Cuevas del Drach—, una de las visitas más asombrosas de la isla. El recorrido baja por galerías llenas de estalactitas y estalagmitas hasta el Lago Martel, uno de los mayores lagos subterráneos del mundo, bautizado así por el espeleólogo Édouard-Alfred Martel, que lo exploró a finales del siglo XIX.

Y aquí llega el momento que nadie olvida: sobre el lago, en la penumbra, un cuarteto de música clásica toca en directo desde barcas iluminadas. Es una tradición que se mantiene desde 1935. Después del breve concierto se cruza el lago en barca o por el puente. Con una temperatura constante en torno a los 20 grados, es además el plan perfecto para un día de calor o de lluvia. Cerca están también las Coves dels Hams, otra opción por si el sitio se llena.

Truco de vecino: las cuevas y los grandes reclamos se colapsan a media mañana en verano. Si vives aquí, ve a primera hora o fuera de temporada. La diferencia entre ver las Coves del Drac en agosto a las doce o en marzo a las diez es, literalmente, otra visita.

El balcón

El Cap de Formentor: acantilados sobre el mar en el norte

En el extremo norte de la isla, más allá de Pollença, una carretera estrecha y llena de curvas se asoma al vacío hasta el Cap de Formentor. Son acantilados de más de 300 metros cayendo a plomo sobre un mar turquesa, con miradores como el Mirador des Colomer y la atalaya de Albercutx, y al final el faro de Formentor. Es de los paisajes más impresionantes del Mediterráneo y uno de los mejores sitios de la isla para ver amanecer o atardecer.

Un aviso práctico: en temporada alta el acceso en coche está regulado en las horas centrales del día por la saturación, así que conviene ir muy pronto o a última hora —que además es cuando mejor luz hay—.

La sierra con historia

Valldemossa, Deià y el Torrent de Pareis

La Serra de Tramuntana no es solo montaña para caminar: también guarda algunos de los rincones con más historia de la isla. Valldemossa, con su Real Cartuja donde pasaron el invierno de 1838 el compositor Frédéric Chopin y la escritora George Sand, es de esos pueblos de piedra que parecen detenidos en el tiempo. A pocos kilómetros, Deià se descuelga por la ladera hacia el mar y ha sido durante décadas refugio de artistas y escritores.

Y para los amantes de la naturaleza monumental, el Torrent de Pareis, que desemboca en la cala de Sa Calobra tras excavar un cañón entre paredes altísimas, es una excursión de las que no se olvidan. Muchos de estos pueblos son, además, sitios extraordinarios para vivir; lo contamos en detalle en nuestra guía de los pueblos de la isla.

La isla protegida

Cabrera: un parque nacional a un barco de distancia

Desde la Colònia de Sant Jordi, en el sureste, salen los barcos al Parque Nacional Marítimo-Terrestre del archipiélago de Cabrera, el único parque nacional de Baleares. Es un pequeño archipiélago deshabitado y protegido, con aguas transparentes y una biodiversidad marina excepcional. Un día en Cabrera es la excursión ideal para enseñar la Mallorca salvaje, la de antes del turismo, a quien cree que ya lo ha visto todo.

Los miradores del interior

Santuarios en lo alto: Sant Salvador y el Puig de Randa

El interior tiene sus propias cimas, y casi todas tienen un santuario arriba y una vista de la isla entera. Sobre Felanitx, en pleno sureste, el Santuari de Sant Salvador corona una montaña desde la que se ve buena parte del Migjorn y el mar al fondo. En el centro, el Puig de Randa, ligado a la figura de Ramon Llull, se levanta solitario sobre la llanura del Pla con sus santuarios escalonados.

Son planes de medio día, poco masificados, perfectos para un domingo. Y tienen algo que no dan los grandes reclamos: casi siempre te los encuentras tranquilos, incluso en temporada.

La ventaja de vivir aquí: no tienes que verlo todo en una semana. Puedes guardarte el Tren de Sóller para cuando venga tu madre, Formentor para un amanecer de mayo y las cuevas para el primer día de lluvia. La isla se disfruta mucho más a fuego lento, y esa es una de las mejores cosas de tenerla como casa y no como destino.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes sobre qué ver en Mallorca

¿Qué es lo imprescindible que ver en Mallorca?

Lo esencial: la Catedral de Palma (La Seu) y el casco antiguo, el Castell de Bellver, el Tren de Sóller de 1912, las Coves del Drac en Porto Cristo con su lago subterráneo, el Cap de Formentor en el norte, los pueblos de la Serra de Tramuntana como Valldemossa y Deià, y el Parque Nacional de Cabrera desde la Colònia de Sant Jordi.

¿Merece la pena el Tren de Sóller?

Sí, es una experiencia en sí misma más que un medio de transporte. Es un ferrocarril de 1912 con vagones de madera originales que cruza la Serra de Tramuntana en unos 27 kilómetros y una decena larga de túneles, y en Sóller enlaza con el tranvía que baja al puerto. Gusta tanto a quien visita la isla como a quien vive en ella.

¿Qué son las Coves del Drac y por qué son famosas?

Son unas cuevas en Porto Cristo (Manacor) con uno de los mayores lagos subterráneos del mundo, el Lago Martel. Su gran atractivo es el concierto de música clásica en directo que se toca sobre el lago desde barcas iluminadas, una tradición que se mantiene desde 1935. Después se cruza el lago en barca. La temperatura interior ronda los 20 grados todo el año.

¿Cuándo es mejor visitar los grandes lugares de Mallorca?

Fuera de la temporada alta y a primera hora del día. En verano, sitios como las Coves del Drac o el Cap de Formentor se saturan a media mañana, y el acceso a Formentor en coche está regulado en las horas centrales. Primavera y otoño ofrecen buen clima, menos gente y mejor luz.

¿Se puede visitar Cabrera?

Sí. Es el único parque nacional de Baleares y se visita en barco desde la Colònia de Sant Jordi, en el sureste, con excursiones regulares. Es un archipiélago protegido y deshabitado, con aguas y fondos marinos excepcionalmente conservados.

¿Hay planes para días de lluvia o de mucho calor?

Sí. Las cuevas (Coves del Drac, Coves dels Hams) mantienen una temperatura constante en torno a los 20 grados, y en Palma están la catedral, los patios del casco antiguo y sus museos. Son planes ideales cuando el tiempo no acompaña para la playa o la montaña.

Hablemos

Vivir aquí es tener la mejor de las excursiones a la puerta

La diferencia entre visitar Mallorca y vivirla es esta: el turista intenta verlo todo en una semana y se agota; el que vive aquí se lo reparte a lo largo de los años, elige el día y la hora, y disfruta la isla sin colas. Todo lo que sale en esta guía lo tienes a un rato de coche, para el día que te apetezca o para la próxima visita que quieras dejar boquiabierta.

Nosotros llevamos desde 2010 ayudando a la gente a encontrar su sitio en el sureste de la isla. Si quieres seguir descubriéndola, mira cómo es vivir en Mallorca, cuáles son sus pueblos más bonitos para vivir y sus mejores playas y calas por zonas.

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