Mallorca no tiene un clima, tiene cuatro. Quien solo conoce la isla en agosto se lleva una imagen —sol, calor y playa a rebosar— que apenas cuenta una cuarta parte de la historia. Vivir aquí los doce meses es descubrir que la misma esquina del sureste —Ses Salines, Santanyí, la Colònia de Sant Jordi, Campos, Felanitx— se transforma por completo con las estaciones. Desde 2010 la conocemos entera,...