Mallorca tiene algunas de las mejores playas y calas del Mediterráneo, y no se parecen en nada entre sí. Hay arenales blancos kilométricos de aguas turquesa, calas diminutas escondidas entre acantilados, playas de montaña al final de un barranco y rincones vírgenes a los que solo se llega a pie. Esta es nuestra guía honesta, zona a zona, contada por quien vive en la isla todo el año y conoce cada cala en agosto y en febrero.
Lo primero que conviene entender es que en Mallorca conviven dos mundos: las playas grandes y con todos los servicios, perfectas para un día en familia, y las calas vírgenes sin un solo chiringuito, donde la recompensa es la naturaleza en estado puro. Aquí te contamos las dos, para que elijas según lo que busques.
Lo que marca la diferencia
Antes de ir: cinco consejos de quien vive aquí
- Madruga o ve por la tarde. En verano, las calas pequeñas se llenan a media mañana y el aparcamiento se agota pronto. A primera hora o a partir de las cinco se disfrutan mucho más.
- Fuera de temporada son un lujo. De octubre a mayo tendrás muchas calas casi para ti, con una luz y una calma que en agosto no existen.
- Virgen no es lo mismo que cómodo. Las calas más espectaculares suelen no tener servicios ni sombra, y a algunas se baja andando por senderos. Lleva agua, calzado y, a veces, escarpines.
- Respeta el entorno. Muchas están protegidas (Posidonia, dunas, parques naturales): no dejes rastro y cuida la naturaleza que las hace especiales.
- El viento manda. Si sopla de un lado de la isla, cruza al otro: casi siempre hay una costa resguardada. Esa es una de las ventajas de vivir aquí.
Nuestra zona
El sureste: calas vírgenes y Es Trenc
Es nuestra zona, y para muchos la que tiene las mejores calas de la isla. Aquí está Es Trenc, la gran playa virgen de Mallorca: más de dos kilómetros de arena blanca fina y agua turquesa de aire caribeño, sin apenas construcción, entre Campos, Ses Salines y la Colònia de Sant Jordi. A su lado, Es Carbó, Ses Roquetes y la Platja des Dolç completan un tramo de costa baja y salvaje difícil de superar. Aquí tienes nuestra guía completa de Es Trenc.
Más al este, en el término de Santanyí, está la joya fotografiada hasta la saciedad: el Caló des Moro y la vecina Cala s’Almonia, calitas de agua transparente encajadas entre rocas, pequeñas y sin servicios, a las que se baja a pie (te lo contamos todo en nuestra guía del Caló des Moro). Cerca, Cala Llombards y Cala Santanyí —con el espectacular arco natural de Es Pontàs— ofrecen arena y algo más de comodidad (te las contamos en nuestra guía de Cala Llombards), y el parque natural de Mondragó protege un par de calas de postal entre pinos (lee nuestra guía de Cala Mondragó). Y no muy lejos, el precioso pueblo pesquero de Cala Figuera, más puerto que playa, pero de los rincones más bonitos del sureste (lee nuestra guía de Cala Figuera).
Para los más aventureros, el extremo sur guarda un secreto: Cala Màrmols, una cala remota de agua cristalina cerca del Cap de Ses Salines a la que solo se llega tras una larga caminata por la costa, y que recompensa el esfuerzo con uno de los baños más vírgenes de toda Mallorca. Es el ejemplo perfecto de lo que ofrece el sureste: naturaleza intacta para quien está dispuesto a buscarla. Esta es, además, la zona donde vivimos y trabajamos, así que conocemos cada acceso, cada aparcamiento y cada época del año.
Calas salvajes
El levante: dunas y calas vírgenes
La costa de levante, del término de Artà a Capdepera y Manacor, esconde algunas de las playas más vírgenes que quedan en Mallorca. Cala Mesquida y Cala Agulla, cerca de Capdepera, son arenales amplios rodeados de dunas y pinares; Cala Torta y Cala Mitjana, en Artà, son aún más salvajes y solitarias.
Hacia Manacor, las calas de Manacor —Cala Varques, Cala Magraner, Cala Sequer— son el paraíso de quien busca cala virgen sin un solo servicio, a cambio de un paseo a pie para llegar. Y en la costa más turística de la zona, Canyamel, Cala Millor o Sa Coma ofrecen grandes playas familiares con todas las comodidades.
Es una de las zonas con más contraste de la isla: en pocos kilómetros se pasa de un arenal con socorrista, hamacas y chiringuito a una cala escondida a la que solo llegan quienes conocen el camino. Para quien vive cerca, esa variedad es un lujo: un día se elige comodidad y otro, aventura, sin moverse de la comarca.
Norte de la isla
El norte: Formentor y la bahía de Alcúdia
El norte combina playas espectaculares con grandes arenales familiares. La estrella es la playa de Formentor, en Pollença: arena fina bajo un pinar, con vistas a la montaña y aguas tranquilas, en uno de los entornos más bellos de la isla (lee nuestra guía de la playa de Formentor). Cerca, la recogida Cala Sant Vicenç, encajada entre acantilados.
La bahía de Alcúdia y la vecina playa de Muro forman uno de los mayores arenales de Mallorca: kilómetros de arena fina y agua poco profunda, ideales para familias, con todos los servicios y el parque natural de s’Albufera al lado. Más al norte, escondida y solo accesible a pie o en barca, la salvaje playa de Coll Baix premia a quien se anima a caminar.
Estas grandes playas del norte son, además, de las más cómodas y seguras de la isla para ir con niños: arena fina, entrada de agua suave y muy progresiva, socorristas en temporada, hamacas, baños y restaurantes a pie de arena. Para familias que viven en Mallorca o que vienen a pasar largas temporadas, la bahía de Alcúdia y la playa de Muro son una apuesta segura durante buena parte del año, con espacio de sobra incluso cuando aprieta el verano.
La Tramuntana
Playas de montaña: Sa Calobra y más
En la costa noroeste, las playas son otra cosa: pequeñas, de cantos o de arena, encajadas entre montañas que caen al mar. La más famosa es Sa Calobra y la desembocadura del Torrent de Pareis, un anfiteatro de roca al que se llega por una carretera de vértigo o en barco, uno de los paisajes más impresionantes del Mediterráneo (lee nuestra guía de Sa Calobra y el Torrent de Pareis).
Más accesibles y muy queridas son Cala Tuent, tranquila y con vistas al Puig Major; Cala Deià, al final de un barranco bajo el pueblo de los artistas; y la bahía del Port de Sóller, de las pocas playas de arena fáciles de la Tramuntana, a la que se puede llegar en el tranvía centenario. Son playas para combinar baño, montaña y senderismo.
La costa de la Tramuntana esconde además pequeños tesoros para quien vive cerca: el Port des Canonge y la cala de Banyalbufar, entre bancales que descienden hacia el mar, o las calas de roca de Estellencs, son rincones tranquilos y muy locales, lejos de las multitudes. Y aunque no es una playa, el mirador de Sa Foradada, esa península rocosa horadada entre Valldemossa y Deià, regala uno de los atardeceres y de los baños más espectaculares de la isla para quien se anima a bajar.
Cerca de Palma
El suroeste y la bahía de Palma
La zona de Calvià y la bahía de Palma concentran calas más turísticas pero muy bonitas. Portals Vells, Cala Comtessa y las playas de Illetes ofrecen agua transparente cerca de la capital. Y un poco más al sur, en Llucmajor, la estrecha y espectacular Cala Pi, una ensenada larga entre acantilados con casetas de pescadores, es de las más fotogénicas de la zona.
Son playas perfectas para quien vive cerca de Palma y quiere mar a pocos minutos, con todos los servicios y buenos accesos durante todo el año. En el extremo oeste, Sant Elm, en Andratx, ofrece una playa tranquila con vistas privilegiadas a la isla de Sa Dragonera, un final de costa especialmente bonito.
Un mundo aparte
Las islas vírgenes: Cabrera y Sa Dragonera
Mallorca tiene, además, dos islas protegidas que son un mundo aparte y que merecen un día entero. El Parque Nacional de Cabrera, un archipiélago al sur de la isla, es uno de los espacios marinos mejor conservados del Mediterráneo, con aguas de una transparencia increíble y una famosa cueva azul; se visita en barco desde la Colònia de Sant Jordi. Y Sa Dragonera, frente a Sant Elm, es un parque natural deshabitado, refugio de aves y lagartijas, al que se llega en una corta travesía. Ninguna de las dos tiene playas de arena al uso, pero su valor natural y sus calas de roca las convierten en dos de las mejores experiencias de mar de la isla.
El secreto
Playas para cada época del año
Una de las grandes ventajas de vivir en Mallorca es que el mar no es solo cosa del verano. La temporada de baño es larga —de mayo a octubre el agua acompaña— y, fuera de ella, las playas se transforman en escenarios para pasear, correr o, simplemente, desconectar. Las calas pequeñas del sureste o las playas de montaña de la Tramuntana, imposibles de disfrutar en pleno agosto por la afluencia, en primavera y otoño se viven en calma y con la mejor luz del año.
Quien vive aquí aprende pronto que los mejores días de playa no son siempre los de más calor, sino los de septiembre, octubre o un templado día de invierno con el mar en calma y la cala para uno solo.
El resumen
¿Cuál es la mejor playa de Mallorca?
No hay una respuesta única, y esa es la gracia de la isla: la mejor playa depende del día, del viento y de lo que busques. Aquí va un resumen rápido para orientarte:
- Arenales vírgenes y turquesa: Es Trenc, Es Carbó, playa de Muro.
- Calas pequeñas de postal: Caló des Moro, Cala s’Almonia, Cala Mondragó.
- Playas de montaña: Sa Calobra, Cala Tuent, Cala Deià.
- Para familias, con servicios: playa de Muro, bahía de Alcúdia, Formentor, Cala Agulla.
- Calas salvajes sin servicios: calas de Manacor, Cala Torta, Coll Baix.
- Cerca de Palma: Illetes, Portals Vells, Cala Pi.
Vivir en Mallorca significa, sobre todo, poder elegir. Tener decenas de playas y calas a menos de media hora de casa y descubrir, fuera de temporada, esos rincones que en verano salen en todas las fotos pero que en febrero son solo tuyos. Si además estás eligiendo dónde establecerte, no te pierdas nuestra guía de los pueblos más bonitos de Mallorca para vivir. Nosotros vivimos en el sureste todo el año y conocemos cada cala, cada acceso y cada época. Esa es, quizá, la mejor razón para vivir en Mallorca: no venir de visita a sus playas, sino tenerlas como parte del día a día.
Si estás pensando en vivir cerca del mar en Mallorca y quieres que te contemos de verdad cómo es cada zona —dónde aparcar, cuándo ir y qué casa encaja con el mar que sueñas—, escríbenos: estaremos encantados de ayudarte a encontrar tu sitio.