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Cala Figuera: el puerto pesquero más bonito de Mallorca

Cala Figuera: el puerto pesquero más bonito de Mallorca

Cala Figuera es uno de los puertos pesqueros más bonitos del Mediterráneo, y está en nuestra zona, el sureste de Mallorca. Un rincón de casas blancas, barcas y casetas de pescadores asomadas al agua, en el término de Santanyí. Conviene decirlo desde el principio para no llevarse sorpresas: Cala Figuera es, sobre todo, un pueblo marinero con encanto, más que una playa de arena. Y precisamente por eso es tan especial y tan distinto de todo lo demás. Te contamos cómo es de verdad.

Mientras buena parte de la costa de Mallorca se transformó con el turismo, Cala Figuera conservó intacto su carácter de puerto pesquero vivo. Sus aguas tranquilas, sus barcas de colores y sus varaderos de madera componen una de las estampas más fotografiadas y auténticas de la isla. Un lugar que no ha necesitado reinventarse porque nunca dejó de ser lo que era.



El puerto

Cómo es Cala Figuera



Cala Figuera se organiza en torno a dos pequeños brazos de mar encajados entre acantilados bajos cubiertos de pinos. A un lado está el puerto principal, con las casetas y los escars —los varaderos tradicionales, excavados en la piedra o construidos de madera, donde los pescadores guardan y reparan las barcas—; al otro, una caleta más recogida de aguas tranquilas. Las casas blancas y las antiguas casitas de veraneo se asoman directamente al agua, escalonadas sobre la roca, en un conjunto de una armonía y una escala difícil de encontrar hoy.

Es un sitio para pasear despacio, asomarse a los muelles, ver trabajar a los pescadores y dejarse llevar por su ritmo pausado. Un paseo por los dos muelles, parando en cada recoveco, no dura más de media hora, pero muchos repiten el recorrido una y otra vez porque siempre hay algo nuevo que ver: una barca que entra, las redes tendidas a secar, la luz cambiando en el agua según la hora.

La tradición pesquera de Cala Figuera se remonta siglos atrás y, a diferencia de tantos otros puertos de la isla, aquí se ha mantenido viva. Sigue siendo un puerto pesquero en activo, no un decorado: ese es justo el detalle que lo distingue y lo que le da esa autenticidad que enamora a quien lo visita y, sobre todo, a quien tiene la suerte de vivir cerca. Todavía hoy se ven redes tendidas, barcas que entran y salen y vecinos que conocen el mar de toda la vida. Esa continuidad es lo que ha permitido que el pueblo conserve su escala y su carácter, sin los grandes bloques que han desfigurado otras zonas.



Sin arena, pero con encanto

¿Se puede uno bañar en Cala Figuera?



Seamos honestos, porque es la pregunta más habitual: Cala Figuera no tiene una playa de arena. El baño se da desde las rocas, escaleras y plataformas que bordean el puerto, en agua limpia y profunda, algo que encanta a algunos y que a otros no les encaja. La caleta más recogida del lado interior tiene algunas zonas donde meterse al agua más cómodamente, con escaleras de hierro clavadas en la roca, pero no hay arena.

Para un día de playa clásico con arenal, lo mejor es acercarse a las calas vecinas: Cala Llombards y Cala Santanyí están a pocos minutos, el Caló des Moro a diez, y el parque natural de Mondragó un poco más allá. La estrategia ideal: mañana en las calas y tarde o noche en Cala Figuera, para la gastronomía y el ambiente del atardecer. Cala Figuera se disfruta más por su belleza, su ambiente y su cocina que por tumbarse en la arena.

El truco de quien vive aquí: llegar a Cala Figuera al atardecer, cuando la luz rasante del sur dora las casas blancas, las barcas vuelven al puerto y el agua se tiñe de naranja. Es la hora en que pintores y fotógrafos llevan décadas inmortalizando este rincón. Para fotografía nocturna, después de cenar con el puerto iluminado y en calma es también espectacular.


Qué ver y hacer

Los muelles, la gastronomía y los miradores



El gran plan en Cala Figuera es pasear por sus dos muelles, asomarse a los miradores sobre el puerto y disfrutar de sus restaurantes y terrazas con vistas directas al agua, muchos especializados en pescado y marisco fresco. La gastronomía es uno de los grandes atractivos del lugar: cenar a la orilla del puerto, con las barcas a los pies y la luz cayendo sobre las casas blancas, es uno de esos planes que justifican por sí solos una visita. Es, además, uno de esos sitios donde el producto del mar llega al plato en condiciones difíciles de igualar en zonas más turísticas.

Cala Figuera lleva décadas inspirando a pintores y fotógrafos, y al verla se entiende por qué. La escala humana del puerto, las casitas escalonadas sobre la roca, los colores de las barcas, la luz del sur: es un tema visual inagotable. La hora dorada del atardecer, con las barcas de vuelta al puerto y el cielo encendiéndose sobre el mar, es uno de los momentos más bonitos de toda la costa del sureste.

Para quien quiere estirar las piernas, los caminos y miradores de los alrededores ofrecen vistas espectaculares de los acantilados y del mar abierto, especialmente bonitas a primera y última hora del día. Desde Cala Figuera salen senderos costeros que llegan hasta las inmediaciones de Mondragó y Cala d’Or en recorridos preciosos con el Mediterráneo siempre a la vista.



Llegar

Acceso y aparcamiento



Cala Figuera es muy fácil de visitar. Está a apenas 5 minutos en coche de Santanyí, bien señalizada desde la carretera principal, con aparcamiento en el propio núcleo aunque en pleno verano hay que madrugar o ser creativo. Al ser un pueblo y no una cala de difícil acceso, se llega cómodamente con cualquier vehículo. El paseo desde el aparcamiento hasta los muelles es corto y relativamente llano, mucho más sencillo que llegar a las calas vírgenes del entorno.

Se puede combinar perfectamente con una visita al pueblo de Santanyí o con un día de playa en las calas vecinas, haciendo de Cala Figuera el broche de tarde-noche. La estrategia clásica de quien vive en la zona: mañana en el Caló des Moro o en Cala Llombards, tarde en Cala Figuera para el paseo y la cena. Como siempre en el sureste, fuera de los meses de más afluencia se disfruta con mucha más calma y el ambiente es completamente diferente.

Plan ideal en Cala Figuera: llegar a media tarde, pasear los dos muelles despacio, subir al mirador de los acantilados para ver el puerto desde arriba, bajar a cenar en una terraza con vistas al agua mientras caen las últimas luces del día. No hace falta planear más: el lugar solo ya da para una tarde memorable.


El entorno

Qué hay cerca de Cala Figuera



Cala Figuera es un punto de partida perfecto para descubrir lo mejor del sureste. A pocos minutos están las calas vírgenes de Santanyí —Cala Llombards, Cala Santanyí con el arco natural de Es Pontàs, el famoso Caló des Moro— y el parque natural de Mondragó. El pueblo de Santanyí, con su mercado de los miércoles y sábados, sus galerías de arte y todos los servicios cotidianos, está al lado. Más al norte quedan Portopetro y su puerto tranquilo y la animada Cala d’Or. Es una de las zonas con más concentración de rincones bonitos de toda Mallorca, ideal para tener una cala o un puerto distinto a la puerta cada día del año.



Dudas habituales

Preguntas frecuentes sobre Cala Figuera



¿Tiene Cala Figuera playa de arena?

No, Cala Figuera no tiene playa de arena. Es un puerto pesquero donde el baño se realiza desde las rocas, escaleras y plataformas que bordean los muelles. Para un día de arenal, las calas vecinas (Cala Llombards, Cala Santanyí, Mondragó) están a pocos minutos. Cala Figuera se visita por su ambiente, su gastronomía y su belleza marinera, no por la playa.

¿Se puede uno bañar en Cala Figuera?

Sí, pero desde las rocas y las escaleras del puerto, en aguas profundas y limpias. No hay arena. La caleta más interior tiene algunas zonas más accesibles con escaleras de hierro en la roca. El agua es muy limpia y el entorno bonito, pero quienes buscan arena fina deben ir a las calas vecinas.

¿Hay restaurantes con vistas al puerto en Cala Figuera?

Sí, Cala Figuera tiene varias terrazas y restaurantes con vistas directas al agua, especializados en pescado y marisco fresco. Es uno de los mejores sitios del sureste para una cena de verano con el puerto en calma y las barcas a los pies. En temporada conviene reservar, especialmente en agosto.

¿Hay aparcamiento en Cala Figuera?

Hay aparcamiento en el propio núcleo, aunque limitado. En julio y agosto conviene llegar temprano o ir por la tarde-noche, cuando muchos visitantes de día ya se han marchado. La distancia desde los aparcamientos hasta los muelles es muy corta y completamente llana. Fuera de temporada, aparcar es sencillo.

¿A qué hora es mejor visitar Cala Figuera?

Al atardecer y a primera hora de la mañana, cuando la luz es mejor y hay menos gente. La hora dorada de la tarde (desde unas 2 horas antes del ocaso) es la más fotogénica. A primera hora de la mañana se puede ver faenar las barcas en el puerto. El mediodía de verano, con sol directo y más afluencia, es el momento menos interesante.

¿Cuánto se tarda desde Santanyí o desde Ses Salines?

Desde el pueblo de Santanyí son unos 5 minutos en coche (unos 4 km). Desde Ses Salines son aproximadamente 15-20 minutos. Es de fácil acceso y se puede combinar perfectamente con una visita al mercado de Santanyí o con un día de calas en el entorno.



Vivir cerca

¿Te imaginas vivir a un paso del puerto?



Tener un puerto pesquero como Cala Figuera a un paso es uno de los grandes encantos de vivir en el sureste de Mallorca. La zona de Santanyí y sus núcleos costeros permite vivir todo el año a pocos minutos de este rincón marinero y de toda la costa virgen del entorno, con la comodidad de un pueblo con vida y servicios. Para quien sueña con un estilo de vida tranquilo, junto al mar y rodeado de autenticidad, es una de las mejores zonas de la isla. Nosotros vivimos y trabajamos aquí, así que conocemos cada cala, cada rincón y cada casa, y cómo es de verdad la vida en cada época del año.

Si te imaginas viviendo cerca de Cala Figuera, escríbenos: estaremos encantados de ayudarte a encontrar tu sitio. Y si quieres seguir descubriendo la costa, no te pierdas nuestra guía de las mejores playas y calas de Mallorca o descubre cómo es vivir en Santanyí, el pueblo de Cala Figuera.




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